

Imágenes cedidas por Yavanna León Giménez (2025)
El Caso de estudio MDCI: Árbol Sensorial se inscribe dentro de la misma lógica pedagógica que Ligr’artte, al concebirse como un material didáctico creativo e interactivo orientado a la construcción activa del conocimiento. En este caso, el dispositivo se articula en torno a la metáfora del árbol como estructura organizadora, donde los diferentes elementos visuales —formas, colores, texturas— funcionan como unidades de significado que el alumnado puede manipular, combinar y reinterpretar. Este planteamiento no solo favorece procesos de asociación y clasificación, sino que introduce al estudiante en una lectura activa de la imagen desde lo sensorial y lo experiencial. Desde la perspectiva de la creatividad, el Árbol Sensorial propone un entorno abierto donde no existe una única solución, sino múltiples recorridos posibles. Al igual que en Ligr’artte, el alumnado no se limita a reconocer elementos, sino que los utiliza para construir significados propios, reinterpretar lo observado y generar nuevas narrativas visuales. Las consignas planteadas —transformar objetos, asociar emociones o explorar combinaciones formales— activan el pensamiento divergente y convierten el proceso creativo en una experiencia accesible, lúdica y significativa. En términos de interactividad, el material combina la manipulación directa con dinámicas colaborativas y elementos híbridos que amplían la experiencia. La organización en formato kit facilita el trabajo en grupo, promoviendo el diálogo, la negociación y la toma de decisiones compartida. Además, la incorporación de recursos como códigos QR introduce una capa digital que conecta lo físico con otros contenidos, enriqueciendo el proceso de aprendizaje y favoreciendo distintos ritmos y estilos de exploración.Todo ello se vincula directamente con uno de los objetivos clave de la educación artística en primaria: la alfabetización visual. Este MDCI permite que el alumnado no solo identifique elementos básicos de la imagen, sino que aprenda a interpretarlos, relacionarlos y utilizarlos de forma consciente en sus propias producciones. De este modo, el Árbol Sensorial contribuye a desarrollar una mirada crítica y sensible ante lo visual, capacitando a los estudiantes para comprender y producir imágenes en un entorno cada vez más mediado por lo visual, y reforzando así su competencia comunicativa y creativa.
